esa voz que me invita a tomar helados de crema del cielo y dulce de arco iris;
esa voz ronca con textura de noche rota y sonrisa de medio día por venir;
esa voz que me acompaña cuando estoy sólo entre muchos;
esa voz que me toca el culo y me dice que soy la princesa de un planeta sin tierra...
Sólo ella me vuela la peluca,
me despeina el bigote
e incinera la razón del pensamiento inoportuno.
Esa voz aplaude a los que aplauden sin chocar las manos
y a los que bailan sin escuchar música.
Esa voz ríe y llora caminando por las calles que no la llevan a ningún lado,
porque flota libremente en el aire que emiten todas las almas sensibles.
Ella es un perfume que cuando quiere se vuelve canción.
| Av. Corrientes desde el 10mo psio del teatro San Martín |
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