Me tomó, o más bien, me bebió por sorpresa una vieja gitana afuera de una estación de servicio de Santa Rosa, La Pampa. Entonces ella me habló así:
- Dos amores están en pugna por vos, y una tiene un hijo. - nada que ver, pensé.
- Tenés un dolor agudo en la espalda.
- La verdad que no.
- Entonces en la zona lumbar.
- Tampoco.
- Cuida tu empleo.
- Si supiera como vivo. No tengo empleo fijo.
- Te hace falta más amor - me dijo a lo último.- Y para eso te vendo esta pomada. Entonces extrajo un pote verde de una bolsa.
- Muchas gracias madre, pero en este momento amor me sobra - le dije alegre, y alargue los brazos para atrapar su fisonomía envuelta en trapos coloridos de feria americana. Bebió mis palabras a fondo blanco y su maquillaje rosa mutó al violeta al recibir el abrazo inesperado.
- Soy más brujo que las brujas de la luz eléctrica madre, pero como me pide de esa forma, le voy a dar algo. Espere que voy al baño.
Cagué sonriendo, y al salir le dí a la gitana el dinero que consideré que valía su graciosa magia laboral. Porque no cualquier desconocido te saca una prolongada sonrisa con tan pocas palabras .
Descripciones, visiones, pensamientos y emociones resultantes de más de media década recorrida por un argentino a pie, en bicicleta y en barco por tierras sudamericanas. Inicié este Blog para compartir la belleza que vibra en cada instante y la ceguera colectiva que oprime nuestra condición más humana. Aquí el observador comienza a ser observado, por el lente agudo del lector y aquello que escribo no son más que los fragmentos mentales de un caminante...
Mostrando las entradas con la etiqueta La Pampa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La Pampa. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
