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Saber compartir

   Recuerdo estar en Santa Clotilde, amazonia peruana, conviviendo con gente nativa durante dos semanas, esperando a que llegue mi barco, para continuar rumbo a Ecuador, y rescatarme que ni el más anciano de ellos ni la más joven de las niñas habían conocido en su entera vida a Mario Bros ni a Pac Man. Y lo que sentí no fue precisamente orgullo. 
  Aquella gente cultivaba sus propios alimentos, pescaban en canoas artesanales y me convidaban sus risas y su tiempo. Los niños cazaban aves de forma profesional y nadaban como delfines en el río Napo. Nunca me cobraron por dormir dentro de un hogar en mi hamaca y compartían todo de forma muy natural. Cada día junto a ellos comprendía un poco más mi desmesurada ignorancia...

  Han pasado casi ocho años y ahora me dedico a construir mi hogar en el bosque. No estoy en contra de los pueblos ni de la ciudad, pero siento que algo allí me hace falta. No sólo a mí, sino a la humanidad.

  



El tiempo natural de las cosas

¿Cuantos abrazos se pueden comprar
con un aguinaldo?

¿Qué haremos con el ocio jubilatorio
cuando el cuerpo esté corroído por los años
y ya no tenga la fuerza suficiente para recordar que soñábamos ser y hacer
cuando éramos jóvenes?

¿Cuando nos devolverán el tiempo
que nos hemos dejado quitar?





Sombras

Hay días en que ando con el corazón destartalado por no saber amar,
y me disparo con una bala de ira en la sien.

¿Por cuál hueco se exprime el perdón?
¿Por cuál camino regreso a casa luego de que la incendie?

Hay ciertas manchas de dolor que
ni el semen tibio
ni la sangre de venganza
ni el oscuro poder del dinero,
del organismo se pueden quitar.

Me acuesto a dormir en un colchón de aserrín
mientras la cama se prende fuego.
Arde la vida cada vez que pecamos.

Necesito más espacio. Necesito ir más despacio.
Maquillarme con polvo de matafuegos,
afeitarme con espuma de mar.
Necesito sudar las lágrimas de mis errores,
verme en un espejo partido
y amar lo que se esconde debajo de la piel.

A veces lo que más aterra
es la sombra que proyecta uno mismo.

A veces el diablo utiliza mi nombre, mis ojos y mis brazos,
para destruir todo lo que ve.

A veces lamentablemente soy
lo que no debería ser.





Creían saberlo todo
y no conocían ni su propia espalda


Sin tiempo ni espacio

Cuando mide el tiempo, observa el reloj.

Cuando calcula el tiempo, piensa en dinero.

Cuando hablan del tiempo, mira el pronóstico.

Cuando se olvida del tiempo, llega tarde.

Cuando se aburre del tiempo, intenta matarlo.

Acrilico sobre papel

La tumba del conocimiento

Nadie conoce la tumba del conocimiento ni la cuna de la ignorancia.

El amor es una ciudad amurallada,
a la cual, desafortunadamente,
no todos tienen acceso.


Soñando despierto

Tapa de aquellos primero fanzines.
Dibujado, pintado y escrito en Colombia

Cuando vuelvas

El momento en que te fuiste a visitar a tu familia pensé:
y ahora además de trabajar que voy a hacer con mis manos? 
Qué haré con mis cinco kilos de piel? 
La Soledad es un fantasma que se siente pero no se besa. 
Me tendré que masturbar para no extrañarte. 
Eso y mirarle de vez en cuando el culo a las estrellas del cielo. 
Agitar el pito como una botella de yogurt bebible, antes de consumir. 
Charlare con mis amigos mutantes sobre la vida 
entre pájaros carpinteros con actitud de martillo y cipreses con más años que Mirtha Legrand. 

Yo no sé si estoy protegiendo al bosque o es el bosque quien me protege a mí, 
y me permite ir construyendo nuestra casa de madera y barro. 
Por fortuna el bosque no tiene dueño. 
¿Quien puede decir que es dueño de un bosque? 
¿Quien puede lotear el mar en parcelas y venderlas a un millón de pesos cada una? 
¿Cuántos peces se quedarían sin hogar o vivirían alquilandole eternamente su vida a alguien más? 

Si cada unx fuera más sincerx con su sencilla y obstinada locura, 
el mundo sería más cuerdo. 




Ciertas mentes

¿Y porque será que no quieren beber Coca-Loca
si esta bebida refrescante es tan buena
que sirve hasta para aflojar tuercas?

¿Y porqué será que critican a la industria china
si esta ha progresado victoriosamente y se ha expandido por todo el mundo
gracias al trabajo incesante de millones de trabajadores
que cobran a cambio una miseria?

¿Y porque será que se drogan con sustancias ilícitas
en vez de consumir la gran variedad de drogas legales 
que nos venden las farmacias, los supermercados y las licorerías?

¿Y porque será que insisten en hacer las cosas a mano
y quieren dejar sin empleo a las pobres máquinas?

¿Y porque será que organizan marchas, paros y huelgas
si a las injusticias se les gana agachando la cabeza 
y trabajando como el patrón manda?

¿Y porque será que les gusta tanto el arte cuando es tan difícil de comprender?

¿Y porque será que se resisten a mirar televisión
si esta nos permite apagar la mente, 
no pensar, 
saber que tenemos que comprar 
y enterarnos una sola versión de lo que sucede en el mundo?

¿Y porque será que hablan cosas raras, usan cosas raras y se juntan con personas aún más raras?


Fundamental

Todos los días aprendemos algo diferente,

pero escasas veces

                                algo fundamental.   

             
                   
Construyendo un baño seco en la prepuna de La Rioja

Deseo

Las excusas
                     son los barrotes
                                                de la prisión
                                                                      del deseo.


Anda a buscar la justicia al fondo del mar

En 2015, el Tribunal Oral Federal 4 condenó a Carlos Menem
a 4 años y seis meses de prisión
por el delito de apropiación indebida del dinero del Estado
e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Carlos Menem no cumple la condena en prisión
debido a que la condena no se encuentra firme,
debido a que aún se tramitan recursos.

Desde finales de 2017
Carlos Menem tiene una banca en el Senado.









Disculpen las molestias

Solo es capaz de mentir
quien no cree en sí mismo
ni se ama lo suficiente.

Los actos acarrean consecuencias.
Huir o intentar ocultarse
de la verdad
tiene fecha de vencimiento.

Ser sincero con uno mismo
es el mayor de los éxitos,
porque no hay mejor logro
en esta vida
que permitirnos ser quienes
verdaderamente somos
ante el espejo o la multitud.


Detrás de las máscaras,
se esconden las bestias.

Disculpen las molestias me voy a permitir ser quién soy

Navidad en 3 FASES

FASE 1: Pinos de plástico iluminados intermitentemente.
FASE 2:  Una reunión familiar
               para morfar y chupar a lo bestia.
FASE 3: Un anciano gordo vestido de invierno
               que ingresa por la chimenea
               a dejarle regalos a los niños
               para conmemorar el nacimiento de una persona
               que murió crucificada por rebelde.

¿Dónde está la coherencia en todo esto?


Las Islas Malvinas son dos


















Si los gobernantes supieran compartir hubieran dicho: "una para vos, otra para mí".
En memoria a la nefasta Guerra de Malvinas y los combatientes que perecieron, 
en mayor cantidad por suicidio pos guerra, que en combate. 

La violencia nunca es la solución.

Mente de tacho

Te entiendo porque cuando tenía 15 años pensaba lo mismo que vos.
Pero, ¿sabes cuál es el problema?
Ahora tenemos 30 y seguís pensando igual. No cambiaste en nada.
¿Qué carajos te pasó?

¿Serán las consecuencias de hacer todos los días
exactamente lo mismo
de forma tan automática
que te volviste insensible
tanto al dolor como al placer
y no podes visualizar
un mundo distinto
al tuyo?

Quizás no te diste cuenta
que al caminar todos los días
por las mismas calles
y conversar con las mismas personas
durante años
irías a crear un surco
del cual ya no podes salir.
Y ahora estas igual de ciego que un topo.
Solo espero que la televisión no sea la única luz
que ilumine tu vida,
porque te hará creer
en las mentiras que benefician
a tu gobernador de turno y su parasitaria clase.

Máquinas y flores

Cuando las máquinas aprendan a fabricar flores,
dios se quedará sin empleo.

Barcos de papel

Voy a confeccionar un barco de papel
para cruzar el océano atlántico.
¿Me zarpo si te invito a zarpar conmigo?
Llevaremos dos mil paquetes
de galletitas óreo 
para mojarlas en leche
o en semen,
y nos cubriremos del sol 
sólo con nuestra piel.

Haremos escala en una isla encantada
y cuando nos agotemos de participar 
en tantas orgías con sirenas promiscuas
y estemos hartos de beber ron de piratas,
llegaremos finalmente a Miami
para prenderle fuego la casa
a Susana Gimenez
con un bidón de nafta.

Después te lamería las orejas en las escalinatas del Capitolio de Manhattan
a plena luz del día,
masticaríamos chicle en Singapur,
caminaríamos de la mano por las callejuelas de El Cairo,
tendría un amante negro y dientón en Senegal,
lloraría mis angustias en la cama de Frida Kalho,
me tiraría un pedo en un subte japonés en plena hora pico,
y reforestaríamos juntos la tierra devastada de Madagascar.

Le pegaría almanaques imantados de años pasados
a los metales de la Torre Eiffel.
Le prendería fuego la antorcha de cemento a la Estatua de la Libertad,
armaría una pileta pelopincho en la cabeza de la Esfinge,
le pintaría una piola visera a la Mona Lisa de Leonardo da Vinci.
Saquearía todo el oro del Vaticano y lo arrojaría al mar.

Todo eso haría,
si te animas a enseñarme a hacer
un mísero barquito de papel
con una hoja de diario.