Aprendí a leer gracias a un pelotazo en la cara


Aprendí a compartir gracias a una patada en las bolas

Aprendí a caminar gracias a una cachetada bien puesta.


Los viejos dicen que aprendemos a los golpes,

y los jóvenes afirman que al tener memoria de nuestra vida pasada,

lloramos al nacer.

Somos esa naturaleza violenta de múltiples colores
que responde inconscientemente a un orden mayor.

A nada le damos sentido
salvo a nuestras emociones.

Una cachetada en la infancia,
la vamos a llevar puesta toda la vida.

Exigimos amor
brindamos en cómodas cuotas perdón
y escodemos el anillo de oro
en los bolsillos.

Tenemos un espíritu salvaje
invisible a los ojos de la razón.

Explotamos de vida
mientras jugamos a la escondidas
con la muerte.

Le declaramos la guerra a todas las especies
y nos autoproclamamos seres pacíficos.

Aquello que el humano considera una catástrofe
es para el universo
equilibrio

 



 


 

 


 Llenar la jaula de comida, espejos y pantallas

Beber jugo con saborizante artificial

Tener muchos amigos en las redes sociales

y muy pocos en la vida real

Saber de futbol, pero nunca jugarlo

Exponerse al sol para sentir una insalubre belleza

Votar a los mismos forros de siempre

Tener sexo con la frialdad de una máquina tragamonedas

Creer que las colillas son semillas

Leer libros que te ensenen a volverte mágicamente rico

Saber a cada instante la hora aunque no haya nada para hacer

Comprar un paquete turístico e ir disfrazado de turista

Estudiar para ser alguien, de buen sueldo, en la vida

Seguir creyendo que los noticieros cuentan la verdad

Conseguir dinero para que otras personas solucionen

todos nuestros problemas

Donar litros de sangre a los gobernantes

Nunca jamas regar un planta

Tener muchas mascotas,

pero no pensar en tener ningún hijo

Habitar ciudades y evitar los pueblos

Obedecer lo absurdo

Prohibir lo necesario

y permitir que una minoría sea dueña de todo

Dejar comida en el plato para alimentar a los basurales y a los pobres

Pagar los honorarios de un psicólogo

y regatear los precios de un vendedor ambulante

Sonreír por compromiso

Hablar por la espalda

Saludar para quedar bien

y opinar aunque no se tenga idea


Alistarse en el ejercito de boludos que defienden las fronteras

económicas de empresarios inescrupulosos y políticos corruptos

Continuar cavando una tumba sin recibir ayuda de nadie

Quitarse de encima a los insectos

Vender humo, chamuyar en grande

Matar a un galán con la billetera

Llorar y estar triste cuando no haya testigos

Continuar viviendo un lento suicidio

en el rincón de un cuarto oscuro


Medio dormido fue a la Quiniela,

aposto a sus números con bastante pereza.

Gano, gano mucha guita,

pero le dió paja ir a cobrar

porque adentro y afuera

no dejaba de llover.


El pronóstico anunciaba para toda la semana,

la misma tristeza.

A mi me gustaría saber que esta pasando Marta. Las últimas veces que fui a tu casa vi un helicóptero estacionado en el techo, y un submarino haciendo rondas en la pelopincho del patio. Cada vez que voy al baño, me encuentro a esa extraña pareja de monjes tibetanos teniendo relaciones sexuales en la bañera. También me gustaría saber porque hay media docena de militares armados jugando sin descanso a la playstation en el living. Y no quiero parecer entrometido, ni juzgar a tus nuevos amigos, pero desde que hay tanta gente viciosa jugando al poker en el dormitorio, no duermo ni descanso un carajo. Esto así, a mí, no me funciona, y me hace pensar que, quizás Marta, estes metida en algo raro. 


O tal vez sea yo, quién no soporte los pequeños cambios.

 


Que la sangre sea el uniforme de nuestra especie 

que bailemos tango desnudos sobre una telaraña de seda 

que el amanecer sea televisado y tenga subtitulos en español

que las farmacias vendan placebos para aumentar la consciencia
y sanar las heridas del alma

que los empresarios laven dinero
únicamente en lavarropas automaticos

que todo el oro de las vidrieras regrese a las montañas sagradas

que una enorme paloma de bronce y una rata de plata
sean colocadas en la cima del obelisco

que ningún niño tenga hambre ni sed

que haya menos religiones y más amor propio

que el jabón del entendimiento lave las manchas de tristeza

que los semáforos de la esperanza nunca queden en rojo

que el espíritu sea quién naufrague por el cosmos sin amarres

que este permitido pisar el cesped y prohibida la megaminería

que la proxima cuarentena sea menos asesina que el propio virus

que se hagan juguetes con el hierro de las jaulas y de las armas

que se celebre cada acto de amor en los periódicos

que la humanidad deje de habitar en cajas de zapatillas revocadas

que la tierra sea accesible para todos

que todo el mundo escuche el llanto del agua

que aprendamos a respirar afuera de la pecera

que nademos en la profundo de la inconciencia
con la habilidad desarrollada de un pequeño pez



Resucitar a Michael Jackson

comprar una caja de preservativos usados

jugar a la rayuela con los ancianos de la esquina

estudiar detenidamente el vuelo de las moscas

viajar alrededor del mundo disfrazado de cura

derrocar el salario de un rey

falsificar dinero con forma de papel higiénico

vivir en cámara lenta los momentos más felices

observar a las hormigas mientras duermen la siesta

permitir que el mar ingrese por la ventana y moje las sábanas

talar un rascacielos

estornudar algún trauma del pasado

conocer en persona al Pato Donald

bendecir a un grupo de soldados 

antes de que vayan al encuentro con el diablo

volver el tiempo atrás, morder la manzana 

y debatir con jehova

avisarles a los extraterrestres 

que si vienen nadie va a llamar a la policía

convertir al agua en vino y a las piedras en chocolate

escribir un poema que valga la pena

hacer del mundo un lugar mejor

o por lo menos mas redondo

y no tan cuadrado


 

Otra canción con sabor a dulce de leche,

otro pensamiento con forma de cuerno de unicornio,

otra sensación a clavo oxidado.


Cuando me voy a dormir, es cuando me despierto.

Cuando te leo, a veces me encuentro.


Otro termmometro con el mercurio en retrógrado.

Otro vínculo partido al medio.

Otra escalera que no llega a ningún lado.


Cuando sale la luna escucha el bravo sordo.

Cuando una mujer es golpeada,

una mariposa muere al otro lado del mundo.

Cuando se corta la luz, se apagan las sonrisas.


Otro lamento boliviano.

Otro club del que me siento expulsado.

Otro capítulo inconcluso de esta serie inacabable.


Si vas a comprar un auto,

asegurate que tenga cuatro ruedas,

las vas a necesitar.


Si vas a vivir,

asegurate de encontrar un proposito,

lo vas a necesitar..


Agite bien fuerte el producto antes de arrojarlo.

Ver la fecha de vencimiento al dorso del libro.

El que ríe último, se degrada mejor.